Kagewani

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Dentro de la Mitología de Japón nos encontramos con una serie de dispares criaturas conocidas como Yokai (Yōkai), que se puede traducir como “monstruos” o “apariciones”. Lo más peculiar de estas extrañas apariciones es la gran diferencia entre ellos, y pueden ser inofensivos, enternecedores, aterradores o incluso peligrosos, y cuentan con la ventaja de ser inmunes a cualquier ataque por parte de las personas normales. También tienden a comportarse de manera arrogante con los humanos, y debido a su manera diferente de ver el mundo, lo más probable es que terminemos teniendo problemas si no los evitamos.

Según la tradición, si queremos librarnos de un Yokai deberemos recurrir o a un experto o a un monje que cuente con la bendición de Buda, aunque afortunadamente muchos de ellos habitan en zonas aisladas y evitan todo contacto con las personas. También hay algunos que consiguen convivir con los humanos de manera pacífica, y otros que se relacionan para engendrar seres mitad humano y mitad Yokai, aunque estas relaciones siempre terminan en desgracia.

Las historias de los Yokai suelen ser breves, provienen de diferentes puntos de Japón y se remontan muy atrás en el tiempo, contándose de generación en generación.








Fuentes: http://www.zonanegativa.com/resenas-dc-he-man-thundercats-01/ http://www.ahoranoticias.cl/noticias/tendencias/187223-golpe-a-la-nostalgia-por-que-he-man-muere-a-manos-del-enemigo-de-los-thundercats.html http://www.elmultiverso52.com/2016/10/11/mr-he-manthundercats-001-nostalgia-de-la-mano-del-maestro-del-universo-y-los-felinos-cosmicos/ http://www.ahoranoticias.cl/noticias/tendencias/187223-golpe-a-la-nostalgia-por-que-he-man-muere-a-manos-del-enemigo-de-los-thundercats.html
Según cuenta la mitología japonesa el único responsable de los tsunamis que han asolado la isla durante su historia es Amemasu. Este ser era lo que comúnmente se conoce como Yokai, un Yokai con forma de ballena y con unas medidas descomunales. Éste vivía en el entonces lago Mashu, bloqueando con su cuerpo la entrada de las aguas del Pacífico.




Un hombre ya viejo estaba haciendo su paseo habitual por las montañas para recoger leña cuando de pronto se encontró con un gorrión herido que pedía ayuda. Sintiendo lástima por la pobre criatura, el hombre se lo llevó a casa y le dio arroz para intentar que se recuperara. La mujer del anciano, mala y avariciosa como ella sola, se molestó al ver que su marido desperdiciaba la valiosa comida que tenían en un animal. Sin embargo, el viejo siguió cuidando del pajarillo.

El hombre tuvo que volver un día a la montaña y dejó al gorrión a cargo de la vieja, quien por supuesto no tenía ninguna intención de alimentarlo. Después de que su marido se marchara, ella salió a pescar. Mientras estaba fuera, el gorrión encontró una rendija en el saco y se comió todo el arroz que había dentro. Cuando volvió y descubrió el festín que se había dado el pájaro, la vieja se enfadó tanto que le cortó la lengua y lo envió de vuelta a la montaña de donde vino.

Su esposo se enteró de la historia y salió en busca del gorrión. Con la ayuda de otros gorriones, consiguió avanzar por el bosque hasta llegar a una cañada de bambú donde se encontraba la posada de los gorriones. Una multitud de pajarillos le dio la bienvenida y le acompañaron hasta el compañero al que había salvado. Los demás pajarillos de la posada le llevaron comida y cantaron y bailaron en su honor. Cuando el anciano se despidió, le dejaron escoger entre una cesta grande y otra pequeña como regalo por su ayuda. Eligió la más pequeña, pensando que como era viejo le sería más fácil de llevar. Cuando llegó a casa, abrió la cesta y se encontró un gran tesoro en su interior.

La vieja, al saber que había una cesta más grande, corrió a la posada esperando conseguir un tesoro aún mayor para ella. Obligó a los gorriones a entregársela, pero éstos le advirtieron que no debía abrirla hasta llegar a casa. Sin embargo, su avaricia era tan grande que no pudo resistir la tentación de abrirla por el camino y, para su sorpresa, descubrió que la caja estaba llena de ogros, serpientes y otros monstruos que la asustaron tanto que se despeñó montaña abajo.
Existe una leyenda japonesa en la cual si creas mil grullas de papel en origami podrás hacer realidad cualquier deseo, la grulla es considerada en Japón el símbolo de la paz como aquí es la paloma.

En el momento de la explosión del 6 de agosto de 1945, Sadako tenía tan solo dos años y se encontraba en su casa ubicada a tan solo 1,7 km de la zona cero de la deflagración. Dado que la vivienda se incendió del mismo modo que todas las construcciones situadas en un radio de dos kilómetros, su familia tuvo que refugiarse en la casa de un familiar en Miyoshi, aunque por suerte, todos ellos lograron salir ilesos del bombardeo.

Dos años después pudieron comenzar a hacer vida normal e incluso abrieron una nueva barbería en la ciudad. Por su parte, Sadako se matriculó unos años más tarde en la Escuela Primaria de Nobori-cho y no tardó en destacar en atletismo. Su sueño era llegar a ser profesora de educación física, pero en noviembre de 1954 se empezó a encontrar mal y poco después le aparecieron una serie de puntos negros alrededor del cuello. Éstos derivaron en una hinchazón y a finales de enero le salieron una serie de manchas moradas que comenzaron a reproducirse en su pierna izquierda. Es entonces cuando le diagnosticaron leucemia, la« enfermedad de la bomba A», en el Hospital de la Cruz Roja de Hiroshima junto con el peor de los diagnósticos: le quedaba como mucho un año de vida. El 21 de febrero la ingresaron en ese mismo hospital.

En un día de tantos su amiga Chizucho le comento la leyenda de las mil grullas de papel, y es que según la leyenda si construyes mil grullas de papel en origami podrás hacer realidad cualquier deseo que tengas en el corazón.
Es así que Sadako desde ese día quiso curarse haciendo mil grullas en origami con sus propias manos, los días pasaron y poco a poco las grullas adornaban su rincón en el hospital, cuando había terminado de hacer la grulla numero 644 Sadako cerró los ojos para nunca más abrirlos, murió en octubre de 1955 y aun le faltaban muchas grullas para lograr su deseo.

Sin embargo todos sus amigos y conocidos se conmovieron por la misión que Sadako se había propuesto así que simbólicamente completaron las mil grullas de papel para que el mundo tuviera esperanza, conociera esta historia y haya paz entre los pueblos.

Pasaron tres años de su muerte cuando la ciudad de Hiroshima le dedico una escultura de ella con una grulla en su mano, fue ubicada en el Parque de la Paz de Hiroshima y cada 6 de agosto en el Día de la Paz los niños cuelgan grullas en el monumento de Sadako para transmitir el mensaje de paz al mundo.
Por: audrey
Suzano, hermano de la Diosa del Sol Amaterasu, viajaba cerca del río Hinokami en la provincia de Izumo cuando se encontró con la hija de una pareja mayor que lloraban desconsolados.
Suzano preguntó que ocurría, cuando los padres de la joven contestaron que era la última de las ocho hijas que debían de ofrecerle a un terrible dragón de Koshi, y les apenaba de sobremanera perderla, pues cada año el dragón había secuestrado una por una a las demás hermanas…y devorado.

La bestia voladora en cuestión era tan enorme que su cuerpo se extendía por ocho montañas y ocho valles, y los árboles y musgos sobresalían de su escabroso escondrijo. Tenía ocho cabezas retorcidas, con ojos tan rojos como cerezas en invierno en cada una, y un vientre repulsivamente inflamado.

Ningún mortal podía vencer al monstruo, pero Susano era algo más que un mortal. A cambio de obtener matrimonio con Kushinada-Hime, (princesa), prometió matar al dragón.
Suzano transformó a su futura novia Kushinada en un peine inocuo que escondió en su pelo, Susano ordenó a sus padres que prepararan una gran cantidad de sake bien potente y lo colocaran en ocho cubas cuando estuviese listo. Luego contruyó una empalizada alta, atravesada por ocho puertas, detrás de las puertas había un banco largo y en cada uno, una cuba de sake. Una vez quedó preparado, Suzano y los padres de Kushinada se escondieron a esperar al dragon.

El delicioso aroma del sake fue un cebo efectivo, ya que el dragón fue atraído a probar el atractivo líquido tras las puertas. Cada una de sus ocho cabezas se bebieron rápidamente una cuba de sake, y rápidamente, el dragón acabó excesivamente ebrio, tanto que se hundió en el suelo borracho de estupor.

Suzano aprovechó el momento para salir de su escondite y blandir su espada mandoble hacia el cielo, y cortó la bestia en una infinidad de fragmentos.
Así termino la vida del dragón de Koshi. Suzano empezó su nueva vida con su esposa Kushinada, y también con una nueva espada, pues en el interior de una de las colas del dragón, Suzano halló una cuchilla afilada maravillosa, la kusa-nagi-no-tachi o espada de dragón que disipaba las hierbas, que después dio a su hermana diosa del Sol.
Hace muchos y muchos años, vivía Urashima en una isla del Japón. Era el único hijo de un matrimonio de pescadores muy pobres cuyas únicas pertenencias eran una red, una pequeña barca y una casita cerca de la playa. Pese a ser tan pobres, los padres de Urashima querían mucho a su hijo, un muchacho sencillo y muy bueno.

Un día, cuando Urashima volvía de pescar vió como unos niños estaban pegando a una enorme tortuga. En ese momento Urashima se enfadó muchísimo y fue hacía los chicos para reprenderlos y salvar la tortuga. Cuando acabó de hablar con los niños y estos se fueron cabizbajos, cogió la tortuga y la llevó al mar. Cuando vió que la tortuga reaccionaba al contacto con el agua y se podía mover y nadar, regreso a casa la mar de contento.

Al cabo de un tiempo, Urashima se fue a pescar. Todo estaba tranquilo en el mar y Urasima tiraba al agua y recogía su red con entusiasmo. Una de las veces, al subir la red vio que estaba la tortuga que el había echado al mar unos días antes. Ésta le dijo: “Urashima, el gran señor de los mares se ha maravillado con la buena acción que hiciste conmigo, y me ha enviado para que te conduzca a su palacio. Además te quiere dar la mano de su hija, la hermosa princesa Otohime”. Urashima accedió gustoso y juntos se fueron mar adentro, hasta que llegaron a Riugú, la ciudad del reino del mar. Era maravillosa. Sus casas eran de esmeralda y los tejidos de oro; el suelo estaba cubierto de perlas y grandes árboles de coral daban sombra en los jardines; sus hojas eran de nácar y sus frutos de las más bellas pedrería.

Urashima se casó con Otohime, la hija del rey del mar, y pasaron una semana de una felicidad completa. Pero al cabo de esos días, Urashima pensó que sus padre debían de estar preocupados por él, y decidió subir a la superficie para decirles que se encontraba bien y que se había casado. Otohime comprendió a su marido, y dio un pequeña caja de laca atada con un cordón de seda. Cuando se la dio, le dijo que si quería volver a verla no la abriera.

Cuando Urashima llegó al pueblo, todo había cambiado, ya no reconocía ni las casas ni a las personas. Y cuando busco la casita de sus padres sólo vio un gran edificio en el que nadie sabía nada de unos ancianos. Finalmente, un señor viajo, viendo la desesperación de Urashima empezó a recordar y le explicó que no lo recordaba muy bien, porque había pasado mucho tiempo atrás, pero que recordaba a su madre explicarle la desdichada suerte de un par de ancianitos cuyo único hijo salió a pescar y no regresó jamás. Urashima empezó a comprender: mientras vivió en la ciudad del mar había perdido la noción del tiempo. Lo que le había parecido sólo unos cuantos días habían sido más de cien años.

Se dirigió a la playa, y sin saber que hacer abrió la caja que le había dado su mujer. Al instante un viento frío salió de la caja y envolvió a Urashima. Éste recordó lo que le había dicho su mujer pero de pronto se sintió muy cansado, sus cabellos se volvieron blancos y cayó al suelo. Cuando a la mañana siguiente fueron los muchachos a bañarse, vieron tendido en la arena a un anciano sin vida. Era Urashima que había muerto de viejo.
Tener mala memoria y no pensar en las consecuencias de tus acciones te puede traer muchos problemas. Problemas como los que le pasaron a Urashima, un pescador japonés.
AUDIO DE LEYENDA







Todos los fans de anime sufren en cierto grado de grafofilia. Del griego grafos, “descripción o dibujo”, y filos “amor o atracción”, la grafofilia es el extraño amor platónico hacia los dibujos tan diestramente dibujados por artistas varios, siendo las mujeres del anime las que mas adoración reciben. Digo, algo tienen Akane, Ranma-chan, Priss, Belldandy, Minmei, Ryoko por citar a algunas. Y las mujeres no están exentas, lo que pasa es que, además de tener menos material, se callan muy bien su manía.
La grafofilia tiene dos dimensiones: La logrofilia y la iconofilia. La primera en la que el sujeto gusta de leer, y la segunda, de ver representaciones gráficas que pueden ser dibujos, fotografías, pinturas, etc. Por lo general van unidas aunque pueden manifestarse por separado.
Pero, ¿qué diantres tienen esas monas que causan esos sentimientos tan infundados? ¿Cómo es que queremos a una Belldandy si por ahí perdida hay una Luisa o María que efectivamente corresponden nuestro amor (y además, pequeño detalle, existen). Hay que reconocerlo, los personajes femeninos del anime suelen resultar más interesantes que los masculinos; son por lo general mujeres que, o están muy seguras de lo que quieren, o su carácter es realmente magnético; y además son bonitas y bien formadas.
“Pero si están bien ojonas”, dirían algunos, “están muy flacas y tienen un boquita muy chiquita” dirán otros, pero ese yo que se que se yo esta ahí, y nadie puede negarlo.

Vamos a la parte aburrida. En su libro Understanding Comics, Scott McCloud (del clan McCloud) describe con increíble simplicidad la relación que tenemos con las caricaturas. Un icono es una representación gráfica de algo; es un contenedor de significado, y ese significado se lo ponemos nosotros como cultura. En el arte gráfico, mientras mas icónica es una representación, más esfuerzo ponemos de nuestra parte para dotarlo de significado. Este esfuerzo no solo es inconsciente; también es automático.
El poder que tienen las caricaturas es que al recurrir a una representación icónica, nos pide más esfuerzo mental; porque llenamos al significante con nuestro significado, nos identificamos más con él. Lo que McCloud dice, es que, al ver una caricatura, inconscientemente nos estamos viendo a nosotros mismos.

El maestro Marshall McLuhan (¿del clan McLuhan?) hablo de los medios fríos y calientes, donde un medio frío transporta menos información que un medio caliente. Los medios calientes, al inundar de material al cerebro le impiden hacer relaciones propias y desarrollar la creatividad (ejemplo: las telenovelas idiotizantes con información visual, auditiva, verbal, situacional, etc., contra un libro, que solo tiene información visual simbólica). ¿Cuál es la relación? Que la caricatura, como medio mas frío que el dibujo realista, permite al lector trabajar más con la imaginación; es decir, permite la identificación.
¿Que tiene que ver esto con la grafofilia? Simple: el estilo gráfico japonés es más icónico que el occidental. Los personajes se sienten un poco mas “lejos”, destacan su otredad y se diferencian de nosotros mismos. A diferencia de los dibujos menos icónicos, es decir con más detalles realistas, son con quienes nos identificamos mas fácilmente: se pueden ver las diferencias entre el estilo de dos figuras lejanas y distantes como los reyes Beld y Fahn (estilo realista) contra la mayor simplicidad en los trazos de Parn o Deedlit, todo ellos del anime Record of Lodoss War.

Esta identificación nos hace proyectar a nuestros personajes favoritos lo que deseamos de nosotros o de otras personas; los personajes animados, en su función de íconos receptores de significados, nos sirven como marco donde volcamos nuestros deseos. Es por ello que al admirar a Akane, los hombres estamos viendo en ella el modelo o la plantilla de nuestra mujer ideal: bajita, pelo corto y negro, ojos café… una personalidad neurótica… pero eso ya es harina de otro costal.

No hay nada malo en la grafofilia; siempre y cuando no ignoremos que los personajes son sólo una pauta de lo que buscamos en una pareja; no una pareja potencial, jeje. Así que pueden seguir soñando con Akane, Ranma-chan, Priss, Belldandy, Minmey o Ryoko; yo me quedo con Candy candy.

Publicado originalmente en PlanB N.3