by animerock | Mar 12, 2021 | Misceláneos
Los científicos han descubierto una forma de superar la velocidad de la luz distorsionando el espacio tiempo en el que se desplaza una nave espacial, tal como ocurría en la serie de televisión Star Trek (1966).
Mediante este sistema, la nave espacial no cambia de universo, sino que simplemente genera una distorsión del espacio-tiempo que le permite aproximarse a su destino sin necesidad de recorrer toda la distancia que le correspondería en un viaje ordinario a través del universo.
Es como si viajaramos de El Salvador a Estados Unidos y el vehículo o nave tuviera un motor de curvatura similar al de Star Trek, a través del cual distorsiona el espacio tiempo y acorta la distancia, permitiéndole recorrer el trayecto en cuestión de segundos.
Los ingenieros que han alcanzado esta proeza tecnológica se basan en un modelo propuesto en 1994 por el físico mexicano Miguel Alcubierre.
Se trata de un modelo matemático que, en teoría, permite viajes supralumínicos sin por ello violar las ecuaciones de Einstein en el marco de la Teoría General de la Relatividad.
El sistema propuesto por Alcubierre para los viajes espaciales se ha llamado «Warp Drive» (como el de Star Trek), también conocido como Impulso Warp.
Burbuja espacial
Alcubierre planteaba en su modelo una burbuja de deformación del espacio tiempo que, hipotéticamente, podría crear una nave espacial para acelerar sus desplazamientos a través del universo viajando dentro de esa esfera imaginaria.
El sistema consistiría en conseguir que una nave espacial, en vez de acelerarse propiamente a una velocidad superior a la de la luz, pueda acercar o alejar planetas mediante la distorsión del espacio en el que se encuentran estos cuerpos celestes.
De esta forma, la nave espacial llegaría a su destino mucho antes, como si se hubiera superado la velocidad de la luz en su desplazamiento a través del universo.
Para conseguir este resultado, el modelo Alcubierre se vale de una fuerte dosis de energía negativa, que se cree forma parte de los agujeros de gusano y permite los viajes a través del tiempo mediante la distorsión espaciotemporal del entorno cósmico.
La energía negativa permitiría que el espacio se expanda y contraiga más rápido que la luz, mientras mantiene la integridad de todos los planetas y estrellas, que no se verían afectados por la distorsión espaciotemporal creada por la nave, según Alcubierre.
Lo que plantea la nueva investigación, tal como se explica en un comunicado, es que, para conseguir la distorsión del espacio-tiempo, no es necesaria la energía negativa que hasta ahora la hacía imposible.
Por lo tanto, según estos investigadores, los viajes supralumínicos ya se salen del campo de la ciencia ficción y entran de lleno en el campo de la ciencia porque el Impulso Warp se vuelve físico.
“Si bien todavía no podemos romper la velocidad de la luz, no necesitamos hacerlo para convertirnos en una especie interestelar”, explica Gianni Martire, uno de los autores de este desarrollo tecnológico.
Para superar la velocidad de la luz en los desplazamientos espaciales, la nueva investigación sustituye la energía negativa que planteaba Alcubierre por un campo gravitacional muy fuerte que distorsiona un espacio tiempo de dimensiones colosales.
Sin embargo, la cantidad de masa requerida para conseguir el efecto supralumínico equivaldría al tamaño de un planeta, advierten los científicos, un desafío que todavía no está resuelto.
El astrofísico Alexey Bobrick, citado por ScienceAlert, dice al respecto: «si tomamos la masa de todo el planeta Tierra y la comprimimos en un caparazón con un tamaño de 10 metros, entonces la corrección a la tasa de tiempo en su interior sigue siendo muy pequeña, aproximadamente de una hora extra al año».
Eso significa que la posibilidad de viajar a otros planetas a una velocidad superior a la de la luz está todavía muy lejana, pero la nueva investigación ha dado un paso significativo al consagrar el Impulso Warp como una posibilidad científica real que en el futuro quizás podrá superarse.
Teniendo en cuenta que Star Trek se ha consagrado ya como una serie de ficción que fue capaz de anticipar muchos desarrollos tecnológicos que luego se hicieron realidad, como las pantallas táctiles, las redes informáticas, las puertas automáticas, los ordenadores personales e incluso los móviles y los CDs, o las comunicaciones espaciales, no sería extraño que el «motor de curvatura» en algún momento también forme parte de los desarrollos tecnológicos y nos permitan recorrer distancias espaciales a velocidades supralumínicas.
La investigación ha sido desarrollada por Applied Physics, un grupo independiente de científicos, ingenieros e inventores que asesoran a empresas y gobiernos en ciencia y tecnología para aplicaciones comerciales y humanitarias. Los resultados de su investigación se han publicado en la revista Classical and Quantum Gravity.
Referencias
Introducing physical warp drives. Alexey Bobrick, Gianni Martire. Classical and Quantum Gravity (2021) DOI:https://doi.org/10.1088/1361-6382/abdf6e
Star Trek sale de la ciencia ficción por Eduardo Martínez de la Fe (Tendencias 21)
by animerock | Mar 8, 2021 | Misceláneos
Cualquier libro puede ser la puerta de entrada, siempre que nos guste lo que encontremos al abrirla.
“Las personas que nos enseñan algo nos dejan un recuerdo particularmente vivido en la memoria”, escribía Maggie O’Farrell en Sigo aquí (Libros del Asteroide). No solo las personas, también los libros se convierten en fotogramas de un momento determinado de nuestras vidas.
De mi infancia, por ejemplo, recuerdo con cariño la colección de cómics de Las aventuras de Astérix. Aquella azul, de tapas acolchadas, que publicaba Grijalbo allá por los ochenta. Cuántas horas luchando por mantener a salvo de los romanos a aquella aldea situada al noroeste de la Galia. No fue el único contacto que yo y mi hermano tuvimos con el cómic: Mafalda, 13 Rue del Percebe, Mortadelo y Filemón o Zipi y Zape se colaban entre aquellas lecturas –no siempre gratificantes– que nos imponían desde el colegio. Supongo que como dice Paula Martos, historiadora y autora del blog Yo, mi, me, con libro, durante mucho tiempo los cómics han sido considerados lecturas menores, y sus lectores, lectores de segunda, claro. ¿Qué profesor se animaba a prescribir un cómic como propuesta de lectura durante el curso? Seguramente ninguno lo hizo entonces. O pocos. ¿Y ahora?

Cuenta Román Belmonte, maestro y autor del blog especializado en literatura infantil y juvenil
Donde viven los monstruos, que aún es poco habitual que el cómic sea una sugerencia de lectura en el aula. Sin embargo, sí penetra más en las escuelas como herramienta de alfabetización –al igual que sucede con el
álbum ilustrado–, sobre todo en las primeras etapas de la educación primaria.
En secundaria, según Belmonte, su presencia es solo testimonial por los prejuicios que hay todavía hacia este formato. “La diversificación literaria es altamente necesaria”, señala el experto en LIJ para quien además de considerar imprescindible adecuarse a los intereses de niños y adultos, no se debe pasar por alto que la literatura gráfica comparte muchos aspectos de los nuevos marcos de lectura que ofrecen hoy el universo audiovisual y las tecnologías de la información y comunicación. “Con ello no quiero decir que el niño deba empezar leyendo novela gráfica y terminando con una novela como Bomarzo. Puede ser al revés. El itinerario lector puede ser tan variopinto como lectores existan. Lo verdaderamente importante es ampliar la oferta y ensalzar el valor de la lectura”, explica.
No, no son lecturas “menores”

Las editoriales de literatura infantil y juvenil ya no piensan solo en los álbumes ilustrados. De unos años a esta parte, el cómic comparte con ellos estanterías y lecturas nocturnas y parece estar despojándose de ese halo de prejuicios que tan injustamente se le ha otorgado. En opinión de Román Belmonte hay dos motivos por los que ha sido hasta ahora un formato poco valorado: su origen y la presunción de sencillez. “Las historietas –antecesoras del cómic y/o la novela gráfica– nacieron de lo irónico, del humor, algo que a pesar del paso del tiempo y de la gran cantidad de obras reconocidas sigue asociándose al género. Además, está la impresión negativa que el mundo adulto en general, y el académico en particular, tienen sobre los géneros de la narrativa gráfica, como el libro-álbum o el cómic, pues a esas imágenes que acompañan a las palabras se les presupone un lenguaje más sencillo”, argumenta. ¿Vamos rompiendo con estos prejuicios? Responde el experto el LIJ que aunque algunos adultos siguen siendo reticentes, otros muchos –entre los que se cuentan docentes y prescriptores de lectura– llevan años rompiendo con esos prejuicios y están abriendo el camino de la lectura a través de los múltiples géneros literarios y diversificando propuestas.
Comparte esa idea Daniel Piqueras Fisk, autor e ilustrador de libros en este formato como Glup u Homo. Para el ilustrador, la riqueza cultural precisa de variedad. “Para descubrir nuevos autores y nuevas historias necesitamos probar, hacernos con diferentes tipos de libros, con otras maneras de contar las historias”, dice, pero también sabe que aún ocurre que nos acabamos decantando por “lo seguro”, por aquel libro que ya sabemos que cumple alguna función. “Solo hay que darse un paseo por una feria del libro para comprobarlo”, lamenta.

Desde la editorial La casita roja apuestan desde 2016 por una línea editorial de cómic infantil. Comenzaron con la publicación en España de La caja sorpresa de Art Spiegelman y El globo rojo en la lluvia de Liniers, dos de los títulos de la colección Toon Books de Françoise Mouly, editora y directora de arte de The New Yorker. Para Estefanía Santamaría, responsable de marketing y comunicación de la editorial, fue toda una suerte porque encajan perfectamente con lo que consideran que puede aportar la lectura de un cómic: despertar el gusto por la lectura como una forma más de ocio, pero “un tipo de lectura detenida y profunda que aporte un espíritu crítico a los más pequeños”. Cuenta Santamaría que creen que poco a poco nos estamos liberando de muchos de los prejuicios que se tenían hacia este formato y se está llegando a un público mayor. Insiste también en que no creen que haya ningún niño o niña al que no le gusten los cómics. “Si alguien encuentra alguno, le rogamos que nos avise porque nosotros no conocemos a ninguno”, bromea.

En 2016
Andana Editorial también se animaba con el cómic pensando en los lectores jóvenes y lanzaba el primer título de la saga juvenil de la detective Anna Dédalus. Su autor, Miguel Ángel Giner Bou, cree que no se trata del formato que se utiliza para contar las historias sino de la calidad de esas historias. “Hay buenos libros y otros no tan buenos”, dice, y cree que es importante que un libro, tenga el formato que tenga, pueda ser leído por diferentes grupos de edad: “Una de las cosas que más me satisfacen de la saga es cuando una madre o un padre me dicen que también lo han leído y que se lo han pasado muy bien, que tienen ganas de que llegue el siguiente”.
Motivos para poner el cómic en las manos de niños y jóvenes
Entre quienes se dedican a la literatura infantil y juvenil se suele compartir la idea de que el cómic puede ser una herramienta fantástica para despertar el amor por la lectura en niños y jóvenes lectores que pueden no sentirse atraídos por otros formatos. No al menos en un primer momento. En La casita roja, por ejemplo, consideran que el cómic es la mejor puerta de entrada a la lectura porque los pequeños crecen en un mundo esencialmente visual, como lo es, claro, el cómic. Además, para Estefanía Santamaría, los cómics permiten a los niños y niñas que aún no saben leer o que están aprendiendo seguir autónomamente la historia mirando las ilustraciones lo que en su opinión despertará su curiosidad por saber qué pone en los bocadillos. Otra ventaja que encuentran desde la editorial es que, al tener menos texto, permite al lector tener mucha autonomía para ir descubriendo el libro poco a poco, sin sentirse abrumado.

Y es que, el poderoso lenguaje narrativo que ofrece la combinación de imagen y texto también es un valor añadido. Así lo ve Román Belmonte, para quien se trata de una lectura enriquecida llena de multitud de detalles en los que viñetas y calles son el marco espacio-temporal, unas características que “favorecen la primera alfabetización, permiten seguir el hilo argumental o amplían la información a través de los detalles gráficos”. En el caso de los cómics mudos ocurre también que se puede romper con las barreras del idioma, de la cultura y de la capacidad de lectura de la que hablaba Estefanía Santamaría. “El lenguaje visual y simbólico es universal, común y compartido por todos los seres humanos desde antes incluso de la aparición de la escritura. Todos reconocemos una expresión de tristeza, alegría o miedo sea de donde sea, hable el idioma que hable”, explica Daniel Piqueras Fisk, autor de varios cómics en este género. Y añade: “Un cómic aporta poco pero el hábito de leer cómics aporta mucho: tranquilidad, reflexión, un espacio propio, intuición, sensibilidad y hasta inteligencia”.
¿Para todos los lectores? Ricard Peris, cofundador de la editorial Andana, observó que el lector joven aficionado al cómic no solía leer novela y viceversa, el de novela no leía cómic. Pensó entonces que había que buscar una estrategia para introducir ambas cosas en un solo libro. Miguel Ángel Giner se atrevió a juntar los dos formatos en la trilogía de la detective Anna Dédalus , de manera que fluyera la narrativa y de que ambas partes, la literaria y la gráfica, fueran igual de importantes. Para ello creó los cuadernos que explican los casos en que se ven inmersos los protagonistas. “Es imposible leer una parte sin la otra, no puedes leer solo el cómic o solo la parte literaria. Pasar de un lenguaje a otro, que cambie el ritmo de lectura, creo que lo hace más apetecible para que los lectores se aficionen a diversos formatos”.
Concluye Román Belmonte con una consideración fundamental: “Cualquier libro puede ser la puerta de entrada a la lectura, siempre que nos guste lo que encontremos al abrirla”. Lo que no debemos dudar, según Belmonte, es sobre su validez: “He leído viñetas más poderosas que algunas novelas, como Little Nemode Winsor McCay o Maus de Art Spiegelman. El cómic puede decir muchas cosas a los lectores. Su naturaleza gráfica también contribuye a apreciar la lectura desde un punto de vista diferente del clásico, sobre todo porque se relaciona más con esa cultura de la imagen en la que vivimos inmersos y que puede que la haga más cercana y asimilable”. En lo que a cómic infantil se refiere recomienda títulos como SuperPatata, Fox & Chick, Solos, La sociedad de los dragones de té o los clásicos Tintín, Asterix y Yakari. En juvenil, Papaya Salad, Percevan, Mouse Guardy Barrio Lejano. Una buena lista para fascinar a niños –y adultos– sin que exista un mejor motivo para hacerlo que el del disfrute.